viernes, noviembre 05, 2010

Opinión Viernes 05 de Noviembre de 2010 Me voy de Chile por Cristian Warnken

Opinión
Viernes 05 de Noviembre de 2010
Me voy de Chile


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Cristián Warnken

Me voy de Chile. Me amparo en el inalienable derecho que me da ese hermoso verso de nuestro Himno Nacional: "El asilo contra la opresión". Me voy del Chile donde la palabra empeñada no vale nada, a pesar de que mi viejo y muchos viejos de la ingenua y antigua república nos enseñaron a sostenerla contra viento y marea, incluso en las peores tempestades. Me voy del Chile donde la lógica de la pasión por el poder está por sobre el amor al bien común. Me voy del Chile donde la expresión "hacer las cosas bien" alguna vez significó algo, pero ahora es sólo una muletilla para sacar del camino a los que de verdad hacen las cosas bien. Me voy del Chile donde su gente, la gente anónima, los hinchas, los militantes de base, los que sostienen con su lealtad y pasión las grandes empresas y los grandes actos y épicas, son sólo un adorno, un dígito, para focus groups o encuestas o elecciones (cuando votan), pero que no valen nada cuando se toman las grandes decisiones.

Me voy del Chile que no soporta la grandeza, el talento, la genialidad, el vuelo propio, todo lo que se eleva sobre la línea media de reverberación del pantano local; el Chile del resentimiento, el que mató arteramente a Portales, el que jodió a Andrés Bello, el que se farreó a Mayne-Nicholls y a Bielsa.

Me voy del Chile de las cúpulas, las alianzas sagradas y abstractas, el lobby , las relaciones públicas, la imagen, la comunicología, las "cosas nostras", el Chile donde campea el "parecer" sobre el "ser".

¿Pero adónde y cómo me voy de este país que amo, donde nací y quiero morir?

¿Qué hacemos los chilenos, los chilenos náufragos de derecha, centro o izquierda, creyentes o agnósticos, liberales o conservadores, los trabajadores o empresarios, los estatistas o libremercadistas; los hinchas de la Católica, la Chile o el Colo Colo, el Audax o Santiago Wanderers, que, transversalmente, por encima de diferencias ideológicas o creencias o camisetas sienten que el hacer las cosas bien significa también hacer el bien y de buena manera, sacrificando los intereses individuales o corporativos por un objetivo superior y más noble que cualquier defensa de mezquinos intereses y pequeñas parcelas?

No hay adónde irse ni asilarse. Pero sí hay que irse del Chile maquiavélico y cada vez más cínico, hay que hacer que ese Chile muera adentro de cada uno de nosotros, para que así pueda nacer o renacer otro Chile mejor que éste que estamos viendo con estupor, decepción y tristeza. Un Chile noble, un Chile con modelos a seguir y no con máscaras, un Chile que sale a la cancha a ganar el único partido que no podemos darnos el lujo de perder por autogoles olímpicos: el partido en que se juegan juntos la calidad, la decencia y la nobleza.

Por eso me voy de Chile y me quedo en Chile. Me quedo donde duele. Me quedo en la galucha, en la pichanga de barrio, en los clubes chicos, en la radio a pilas en que una voz muy potente nos invita a no arriar la bandera ante el enemigo por esta infame derrota. Me autoexilio en la segunda división, en la tercera, en la cuarta, en las profundidades todavía puras de las canchas ninguneadas. Me voy con Bielsa, me voy con Mayne-Nicholls, me voy con ellos para que el Chile de verdad vuelva.

 



 

1 comentario:

thomas dijo...

Señor Warnken:
Me alegre mucho el leer que se iba de Chile.
Este país hermoso, que está lleno de padres que lloran, cuando sus hijas e hijos son víctimas de aquellos que empeñan sus palabras, recuerda que usted y su Universidad del Desarrollo no permitió que mi hija se diplomara por no “cancelar el monto que todos habían cancelado para cursar el Diplomado que usted dicta”, y usted mismo le había becado. Usted pertenece, señor Warnken, a los mismos Segovias, Piñeras, y otros que han desprestigiado a nuestro país. Mi francisca es una de ellas que usted, con su verborrea que se le acostumbra, hermosa y fina, pero verborrea al fin y al cabo, menciona en sus líneas… Llena de pasión por lo que hace, como miles de jóvenes de nuestra patria. Ella, hizo bien las cosas, curso cada taller, cada curso que se le exigió. Ella era una encantada de la Literatura, y usted le mato ese encanto. Por favor señor Warnken, nunca ha estado en la galucha, ni en la pichanga de barrio. Usted pertenece a la clase de los dueños de Chile. Los mismos que hoy se adueñaron, otra vez, del Futbol chileno, y de las calles, y de las industrias, de las líneas aéreas, de las aguas y las eléctricas. Señor Warnken, váyase de nuestro Chile, con ellos, y déjenos a nosotros, los que sudamos la gota gorda para construirlo, no lo compramos. Buen viaje, y no vuelva