Fiesta de 29 enero al 9 febrero. "Con María, discípulos misioneros de Jesús para la vida de Chile"
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Fiesta de 29 enero al 9 febrero. "Con María, discípulos misioneros de Jesús para la vida de Chile"
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25 de Diciembre de 2008 Iglesia católica llama a empresarios a renunciar a sus beneficios para evitar despidosEn tanto, el presidente de la Conferencia Episcopal Alejandro Goic instó a tener confianza en las distintas iniciativas que buscan ayudar para afrontar la situación económica. La iglesia católica hizo un llamamiento a los grandes y pequeños empresarios a renunciar a sus beneficios para evitar despidos a causa de la crisis económica mundial. El mensaje de Navidad de Juan Ignacio González, obispo de la diócesis de San Bernardo, entregado en un documento denominado "Frente a la crisis económica: una propuesta económica audaz", recalca que debemos ser capaces de llevar una vida mucho más sobria, con tal de que muchos de nuestros hermanos puedan seguir trabajando y viviendo dignamente". En esa línea es que señala incluso que para rebajar costes se debe apuntar a otros mecanismos y no al despido de trabajadores, quienes, según comentó "hoy están quedando cesantes, entran en la desesperación y acuden a la iglesia a pedir comida a nuestros comedores". "Queridos hermanos, sobre todo queridos empresarios de nuestro país, tienen en sus manos un don inmenso de crear riqueza y esa renuncia que hagamos (de los beneficios) será una manifestación de que somos una sociedad cristiana fundada en los valores de la fe" y matizó González sus declaraciones al aclarar que él no es experto en materias económicas. En tanto, el presidente de la Conferencia Episcopal y obispo de Rancagua, Alejandro Goic, en declaraciones que difunde El Mercurio, llamó a tener esperanzas en las distintas iniciativas que buscan ayudar para afrontar la situación económica. "Todavía nos falta mucho para ser esa sociedad más equitativa y fraterna, por eso en mi mensaje de Navidad hago un llamamiento muy fraterno, muy respetuoso, a los empresarios y, particularmente, a los más grandes, para que hagan todo el esfuerzo en un año que se prevé difícil, para mantener las fuentes laborales en sus empresas", añadió Goic. |
--- El jue 4-dic-08, Jaime Coiro <jcoiro@episcopado.cl> escribió: De: Jaime Coiro <jcoiro@episcopado.cl> |
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La evangelización implícita de 'Los 'Los
- ¿Por qué se decidió incorporar a estos sacerdotes profesores en la serie? |
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Intervención en la audiencia general CIUDAD DEL VATICANO, miércoles, 12 noviembre 2008. Ofrecemos a continuación el texto íntegro de la catequesis pronunciada este miércoles por el Papa Benedicto XVI con ocasión de la Audiencia General, celebrada esta mañana en la Plaza de San Pedro. * * * Queridos hermanos y hermanas. el tema de la resurrección, sobre el que nos detuvimos la semana pasada, abre una nueva perspectiva, la de la espera de la vuelta del Señor, y por ello nos lleva a reflexionar sobre la relación entre el tiempo presente, tiempo de la Iglesia y del Reino de Cristo, y el futuro (éschaton) que nos espera, cuando Cristo entregará el Reino al Padre (cfr 1 Cor 15,24). Todo discurso cristiano sobre las realidades últimas, llamado escatología, parte siempre del acontecimiento de la resurrección: en este acontecimiento las realidades últimas ya han empezado y, en un cierto sentido, ya están presentes. Probablemente en el año 52 san Pablo escribió la primera de sus cartas, la primera Carta a los Tesalonicenses, donde habla de esta vuelta de Jesús, llamada parusía, adviento, nueva y definitiva y manifiesta presencia (cfr 4,13-18). A los Tesalonicenses, que tienen sus dudas y problemas, el Apóstol escribe así: "si creemos que Jesús murió y que resucitó, de la misma manera Dios llevará consigo a quienes murieron en Jesús" (4,14). Y continua: "los que murieron en Cristo resucitarán en primer lugar. Después nosotros, los que vivamos, los que quedemos, seremos arrebatados en nubes, junto con ellos, al encuentro del Señor en los aires" (4,16-17). Pablo describe la parusía de Cristo con acentos muy vivos y con imágenes simbólicas, pero que transmiten un mensaje sencillo y profundo: al final estaremos siempre con el Señor. Este es, más allá de las imágenes, el mensaje esencial: nuestro futuro es "estar con el Señor"; en cuanto creyentes, en nuestra vida nosotros ya estamos con el Señor; nuestro futuro, la vida eterna, ya ha comenzado. En la segunda Carta a los Tesalonicenses, Pablo cambia la perspectiva; habla de acontecimientos negativos, que deberán preceder al final y conclusivo. No hay que dejarse engañar -dice- como si el día del Señor fuese verdaderamente inminente, según un cálculo cronológico: "Por lo que respecta a la Venida de nuestro Señor Jesucristo y a nuestra reunión con él, os rogamos, hermanos, que no os dejéis alterar tan fácilmente en vuestros ánimos, ni os alarméis por alguna manifestación del Espíritu, por algunas palabras o por alguna carta presentada como nuestra, que os haga suponer que está inminente el Día del Señor. Que nadie os engañe de ninguna manera" (2,1-3). La continuación de este texto anuncia que antes de la llegada del Señor estará la apostasía y se revelará el no mejor identificado "hombre inicuo", el "hijo de la perdición" (2,3), que la tradición llamará después el Anticristo. Pero la intención de esta Carta de san Pablo es sobre todo práctica; escribe: "cuando estábamos entre vosotros os mandábamos esto: si alguno no quiere trabajar, que tampoco coma. Porque nos hemos enterado de que hay entre vosotros algunos que viven desordenadamente, sin trabajar nada, pero metiéndose en todo. A esos les mandamos y les exhortamos en el Señor Jesucristo a que trabajen con sosiego para comer su propio pan" (3, 10-12). En otras palabras, la espera de la parusía de Jesús no dispensa del trabajo en este mundo, sino al contrario, crea responsabilidades ante el Juez divino sobre nuestro actuar en este mundo. Precisamente así crece nuestra responsabilidad de trabajar en y para este mundo. Veremos lo mismo el próximo domingo en el Evangelio de los talentos, donde el Señor nos dice que ha confiado talentos a todos y el Juez nos pedirá cuentas de ellos diciendo: ¿Habéis traído fruto? Por tanto la espera de su venida implica responsabilidad hacia este mundo. La misma cosa y el mismo nexo entre parusía - vuelta del Juez-Salvador - y nuestro compromiso en la vida aparece en otro contexto y con aspectos nuevos en la Carta a los Filipenses. Pablo está en la cárcel y espera la sentencia, que puede ser de condena a muerte. En esta situación piensa en su futuro estar con el Señor, pero piensa también en la comunidad de Filipos, que necesita a su padre, Pablo, y escribe: "para mí la vida es Cristo, y la muerte, una ganancia. Pero si el vivir en la carne significa para mí trabajo fecundo, no sé qué escoger... Me siento apremiado por las dos partes: por una parte, deseo partir y estar con Cristo, lo cual, ciertamente, es con mucho lo mejor; mas por otra parte, quedarme en la carne es más necesario para vosotros. Y, persuadido de esto, sé que me quedaré y permaneceré con todos vosotros para progreso y gozo de vuestra fe, a fin de que tengáis por mi causa un nuevo motivo de orgullo en Cristo Jesús, cuando yo vuelva a estar entre vosotros" (1, 21-26). Pablo no tiene miedo a la muerte, al contrario: esta indica de hecho el completo ser con Cristo. Pero Pablo participa también de los sentimientos de Cristo, el cual no ha vivido para sí mismo, sino para nosotros. Vivir para los demás se convierte en el programa de su vida y por ello muestra su perfecta disponibilidad a la voluntad de Dios, a lo que Dios decida. Está disponible sobre todo, también en el futuro, a vivir en la tierra para los demás, a vivir por Cristo, a vivir por su presencia viva y así para la renovación del mundo. Vemos que este ser suyo con Cristo crea a gran libertad interior: libertad ante la amenaza de la muerte, pero libertad también ante todas las tareas y los sufrimientos de la vida. Estaba sencillamente disponible para Dios y realmente libre. Y pasamos ahora, tras haber examinado los diversos aspectos de la espera de la parusía de Cristo, a preguntarnos: ¿cuáles son las actitudes fundamentales del cristiano hacia las realidades últimas: la muerte, el fin del mundo? La primera actitud es la certeza de que Jesús ha resucitado, está con el Padre, y por eso está con nosotros, para siempre. Y nadie es más fuerte que Cristo, porque Él está con el Padre, está con nosotros. Por eso estamos seguros, liberados del miedo. Este era un efecto esencial de la predicación cristiana. El miedo a los espíritus, a los dioses, estaba difundido en todo el mundo antiguo. Y también hoy los misioneros, junto con tantos elementos buenos de las religiones naturales, encuentran el miedo a los espíritus, a los poderes nefastos que nos amenazan. Cristo vive, ha vencido a la muerte y ha vencido a todos estos poderes. Con esta certeza, con esta libertad, con esta alegría vivimos. Este es el primer aspecto de nuestro vivir hacia el futuro. En segundo lugar, la certeza de que Cristo está conmigo. Y de que en Cristo el mundo futuro ya ha comenzado, esto da también certeza de la esperanza. El futuro no es una oscuridad en la que nadie se orienta. No es así. Sin Cristo, también hoy para el mundo el futuro está oscuro, hay miedo al futuro, mucho miedo al futuro. El cristiano sabe que la luz de Cristo es más fuerte y por eso vive en una esperanza que no es vaga, en una esperanza que da certeza y valor para afrontar el futuro. Finalmente, la tercera actitud. El Juez que vuelve -es juez y salvador a la vez- nos ha dejado la tarea de vivir en este mundo según su modo de vivir. Nos ha entregado sus talentos. Por eso nuestra tercera actitud es: responsabilidad hacia el mundo, hacia los hermanos ante Cristo, y al mismo tiempo también certeza de su misericordia. Ambas cosas son importantes. No vivimos como si el bien y el mal fueran iguales, porque Dios solo puede ser misericordioso. Esto sería un engaño. En realidad, vivimos en una gran responsabilidad. Tenemos los talentos, tenemos que trabajar para que este mundo se abra a Cristo, sea renovado. Pero incluso trabajando y sabiendo en nuestra responsabilidad que Dios es el juez verdadero, estamos seguros también de que este juez es bueno, conocemos su rostro, el rostro de Cristo resucitado, de Cristo crucificado por nosotros. Por eso podemos estar seguros de su bondad y seguir adelante con gran valor. Un dato ulterior de la enseñanza paulina sobre la escatología es el de la universalidad de la llamada a la fe, que reúne a judíos y gentiles, es decir, a los paganos, como signo y anticipación de la realidad futura, por lo que podemos decir que estamos sentados ya en el cielo con Jesucristo, pero para mostrar a los siglos futuros la riqueza de la gracia (cfr Ef 2,6s): el después se convierte en un antes para hacer evidente el estado de realización incipiente en que vivimos. Esto hace tolerables los sufrimientos del momento presente, que no son comparables a la gloria futura (cfr Rm 8,18). Se camina en la fe y no en la visión, y aunque fuese preferible exiliarse del cuerpo y habitar con el Señor, lo que cuenta en definitiva, morando en el cuerpo o saliendo de él, es ser agradable a Dios (cfr 2 Cor 5,7-9). Finalmente, un último punto que quizás parece un poco difícil para nosotros. San Pablo en la conclusión de su segunda Carta a los Corintios repite y pone en boca también a los Corintios una oración nacida en las primeras comunidades cristianas del área de Palestina: Maranà, thà! que literalmente significa "Señor nuestro, ¡ven!" (16,22). Era la oración de la primera comunidad cristiana, y también el último libro del Nuevo testamento, el Apocalipsis, se cierra con esta oración: "¡Señor, ven!". ¿Podemos rezar también nosotros así? Me parece que para nosotros hoy, en nuestra vida, en nuestro mundo, es difícil rezar sinceramente para que perezca este mundo, para que venga la nueva Jerusalén, para que venga el juicio último y el juez, Cristo. Creo que si no nos atrevemos a rezar sinceramente así por muchos motivos, sin embargo de una forma justa y correcta podemos también decir con los primeros cristianos: "¡Ven, Señor Jesús!". Ciertamente, no queremos que venga ahora el fin del mundo. Pero, por otra parte, queremos que termine este mundo injusto. También nosotros queremos que el mundo sea profundamente cambiado, que comience la civilización del amor, que llegue un mundo de justicia y de paz, sin violencia, sin hambre. Queremos todo esto: ¿y cómo podría suceder sin la presencia de Cristo? Sin la presencia de Cristo nunca llegará realmente un mundo justo y renovado. Y aunque de otra manera, totalmente y en profundidad, podemos y debemos decir también nosotros, con gran urgencia y en las circunstancias de nuestro tiempo: ¡Ven, Señor! Ven a tu mundo, en la forma que tu sabes. Ven donde hay injusticia y violencia. Ven a los campos de refugiados, en Darfur y en Kivu del norte, en tantos lugares del mundo. Ven donde domina la droga. Ven también entre esos ricos que te han olvidado, que viven solo para sí mismos. Ven donde eres desconocido. Ven a tu mundo y renueva el mundo de hoy. Ven también a nuestros corazones, ven y renueva nuestra vida, ven a nuestro corazón para que nosotros mismos podamos ser luz de Dios, presencia suya. En este sentido rezamos con san Pablo: ¿Maranà, thà! "¡Ven, Señor Jesús"!, y rezamos para que Cristo esté realmente presente hoy en nuestro mundo y lo renueve. [Al final de la audiencia, el papa saludó a los peregrinos en varios idiomas. En español, dijo:] Queridos hermanos y hermanas: San Pablo enseña que el evento escatológico se ha realizado ya en Cristo, con su muerte y resurrección, aunque su cumplimiento definitivo tendrá lugar al final de los tiempos. Por eso vivimos en el presente esperando la completa redención. Además, mientras la morada terrena del cuerpo se deshace, el cristiano espera de Dios una mansión en el cielo, nuestra verdadera patria. Con su doctrina sobre la espera de la parusía, o segunda venida de Cristo, san Pablo proclama la conexión de la salvación con el acontecimiento pascual y el futuro escatológico. Estos dos aspectos, la pascua y el futuro que nos aguarda, aparecen unidos en una expresión de la carta a los Romanos: "en esperanza fuimos salvados" (8, 24). Relacionada íntimamente con la fe, nuestra esperanza no se funda en una utopía, sino en una novedad de vida real y en crecimiento. La fe cristiana es una esperanza que transforma y sostiene nuestra vida (cf. Spes salvi, 10). Con la expresión Maranà, thà!, Ven, Señor nuestro (1 Co 16, 22), se expresa la conciencia de la salvación ya realizada en la Pascua y la esperanza gozosa del creyente que, sostenido por esta esperanza, se dirige al encuentro de su Señor. Saludo cordialmente a los fieles de lengua española. En particular, a los peregrinos y grupos venidos de Chile, España, Guatemala, México, Paraguay y de otros países latinoamericanos. Que la enseñanza y el ejemplo de san Pablo ayude a todos a orientar nuestra vida hacia el encuentro definitivo con el Salvador. Con ocasión de su inauguración, saludo también al Canal de la Iglesia Católica en Colombia "Cristovisión", deseando que esta iniciativa contribuya a difundir los valores del evangelio en ese amado País. Que Dios os bendiga. |
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Amigos en el mes de octubre los católicos del Valle y otros amigos liderados por Conferre junto a la presencia de religiosos de diversas partes de Chile... nos reunimos para hacer uan marcha contra la MInera Barrick por su Proyecto Pascua Lama. La Hermana Fuensanta de Linares tomó esta gráfica de un niño trabajador delante de nuestra marcha... {el vend{ia productos del valle.. naranjas... ¿no era Dios.niño que nos acompañaba en nuestra marcha? |
Tener FE es Es Creer en lo que no se puede ver Es guardar la calma cuando todo es turbulento. La fe no es pasiva, ¡es poner las creencias en práctica! Tener fe es pedir lo que se necesita. La fe es oír lo imperceptible, creer lo increíble y recibir lo imposible. La fe va en contra de las expectativas y condiciones naturales. Tener fe es crear un vacío en el corazón para que lo llene Dios. Tener fe no es simplemente que Dios pueda hacer algo, sino que lo hará. Con fe la respuesta no sorprende, ya se sabía que sucedería. Tener fe es permanecer en tu puesto cuando todos los demás desertan. Es quemar las naves para no volver atrás. Es estar dispuesto a pagar cualquier precio. Es hacer lo que Dios pide hoy y creer que Él hará mañana lo que ha prometido. La fe es lo contrario del temor. Tener fe es elegir a Dios a pesar de las demás posibilidades. Es confiar en la palabra de Dios t no en lo que te dicen tus sentidos. Es estar dispuesto a morir confiando. ¡Ésa es la clase de fe con la que se puede obrar curaciones y milagros. La fe es como un músculo que se vuelve fuerte y flexible al ejercitarlo. La fe se edifica con el estudio fiel de la palabra de Dios |
Fábrega descarta dar un paso al costado y viaja a Vallenar Descartando por el momento dar un paso al costado y preocupado de viajar a Vallenar para intentar solucionar el problema ocurrido en el hospital de esa localidad se mostró el subsecretario de Redes Asistenciales, Ricardo Fábrega, quien es el centro de la recriminación por parte de diputados oficialista y de oposición, ante el nuevo escándalo que afecta a la cartera de Salud. El nuevo problema que enfrenta el Ministerio de Salud se produjo por irregularidades en el Hospital de Vallenar, lugar donde se hicieron cirugías con instrumentos sin esterilizar. Este hecho se suma a la renuncia del martes de la ministra María Soledad Barrías por la no notificación de 25 casos de sida en el nosocomio de Iquique. "A mí lo que me interesa es la situación del caso de Vallenar, que efectivamente sea correcto lo que están haciendo con las personas, de que estén preocupados de que no tengan ninguna complicación a raíz del inexcusable error humano que allí se cometió", sostuvo el subsecretario en una entrevista a radio Bío Bío. Asimismo, consideró la situación como un error humano, afirmando que "porque allí han puesto el mejor hospital, es una infraestructura impecable, recién inaugurada, con los mejores equipos, están todos nuevos Por lo tanto, cuando se cometen estos errores evidentemente escapan mucho más allá de lo que el servicio de salud de la zona pueda hacer y por lo tanto tienen que conocerse las responsabilidades y, sobre todo, que esto no vuelva a ocurrir", declaró. Fábrega determinó viajar esta tarde a Vallenar para verificar personalmente que los pacientes estén bien y conocer las investigaciones que se están realizando. "Con los diputados compartimos el diagnóstico que tenemos de la situación hospitalaria, de hecho el día jueves se entregó en el Congreso un informe donde la conclusión principal establece que hay zonas, en algunos recintos hospitalarios, en algunas áreas, que son perfectamente solucionables en el mediano plazo. O sea, es una afirmación bastante optimista con respecto al camino a seguir", señaló. La autoridad de Salud mencionó que todos los casos que se han producido "son errores", instando la gente que tome en cuenta cuando se trata de problemas macro y cuando son errores que se pueden cometer en cualquier parte. Respecto a la petición de renuncia de algunos dirigentes de partidos políticos, Fábrega precisó que "nosotros estamos siempre a disposición de lo que establezca la Presidenta de la República, estamos trabajando duro, por eso voy a Vallenar porque me preocupa, considero que el hecho es grave, y voy a estar en terreno". |
Por todas partes, en este último tiempo, escuchamos hablar de la crisis económica que se ha suscitado en Estados Unidos y que repercute con mucha fuerza en cada país convirtiéndose en crisis mundial. Los que no somos expertos en economía nos perdemos con los datos y mecanismos económicos que entran en juego para explicar el problema, pero nos damos cuenta de la gravedad de la situación por las reacciones que estamos viendo en todos los países del mundo y por los efectos que se anuncian y que ya comenzamos a experimentar. Pensamos que de alguna forma los poderosos van a salir adelante y, quizás, en mejores condiciones. Pero, ¿qué va a pasar con los pobres? Esta crisis tendrá para los pobres resultados que serán muy notorios y también muchos otros no se verán a simple vista, pero significará postergación de proyectos de vida, pérdida de trabajo, menos posibilidades de alimento, etc. ¿Se abrirán paso con la fuerza necesaria las actitudes solidarias para que podamos llegar a la globalización de la solidaridad? Nos dicen que la crisis económica que nos toca vivir es muy grande. Es la crisis de los valores del mercado. Pero la dificultad es mucho más grave, porque esa crisis es producida por la crisis de valores éticos como son la ambición y la desmedida acumulación de riqueza que a su vez son detonantes de injusticias y atropellos a las personas y al medio ambiente. Es necesario que aprovechemos la ocasión para darnos cuenta de ello y salgamos renovados con una nueva orientación. Se trata de poner la mirada en la dignidad de todas y cada una de las personas. Esto lleva consigo dar sentido a la economía colocándola al servicio de la persona humana de modo que cada una se desarrolle y crezca, no tanto en la adquisición de cosas, sino pasando con los demás a condiciones de vida progresivamente más humanas, dentro de las realidades que vivimos en permanente cambio. Fácilmente podemos evadirnos de la búsqueda de soluciones ante un problema que vemos tan inmensamente superior a nuestras posibilidades, pero no es así como hemos de ver el problema. No podemos negar la enorme dimensión de la crisis económica que ha de ser manejada por quienes tengan posibilidades de incidir en ella. Pero hemos de actuar enfrentando las causas de esta crisis que, como hemos dicho antes, están en la crisis de valores éticos. Es en este campo donde todos, no sólo debemos, sino que tenemos obligación de actuar. Hemos de reflexionar sobre la escala de valores que nos motivan para tomar decisiones y tratar de eliminar la ambición de cosas no necesarias y superfluas y todo aquello que no sea coherente con la dignidad humana ni con el sentido solidario que hemos de consolidar. Junto con eso hemos de tratar de influir en el ambiente en el que cada persona se desenvuelve. En la familia, los niños, los jóvenes, centros educacionales, lugares de trabajo, empresas, organizaciones sociales, culturales, laborales, etc. La tarea es grande y es de todos. Los creyentes en Cristo vemos esta tarea dentro de la responsabilidad de transformación de la realidad según la dirección del Reino de Dios con la fuerza de Cristo Resucitado. No es tarea fácil porque quienes quieran mantener la mirada fija en sus personales intereses rechazarán todo lo que se oponga a sus planes o los denuncie. Pero es Jesús mismo quien nos asocia a él y nos dice: "En el mundo ustedes tendrán tribulación. Pero ¡ánimo!: Yo he vencido al mundo" (Jn. 16. 33)
+Juan Luis Ysern de Arce Obispo Emérito de Ancud Presidente de Caritas Chile Atte. P.MAURICIO ARANCIBIA PORTILLA MIembro Oclacc Párroco de Santa Cruz Vallenar CHILE 09-4080178 |